Sofros, el tinto que nació como un revulsivo para los vinos top de Toro

El enólogo Ramiro Carbajo y su socio Florentino Ferrín elaboraron por primera vez Sofros en 2007 , un tinto que reivindica los vinos de primer nivel en Toro sin abusar con el precio.

“Sofros nace como un revulsivo para los vinos más exclusivos de Toro. Busco elaborar vinos de calidad a un precio asumible”, nos resume el enólogo Ramiro Carbajo, quien en 2007 creó este proyecto junto a su socio Florentino Ferrín al ver que en esta denominación zamorana se estaban elaborando grandes tintos que comenzaban a tener fama y prestigio, a unos precios para el público -altos- que en su opinión no se correspondían con el precio de la materia prima (la uva en este caso).

Carbajo fichó un pequeño viñedo de apenas cinco hectáreas con cepas de más de 80 años (cuanto más vieja es una cepa menos cantidad produce y lo poco que produce es de gran calidad) en la carretera que une San Román y Morales de Toro, dos localidades muy vinculadas a la tradición vinícola de la zona. De ese viñedo nace la uva, tinta de Toro, con la que se elabora Sofros (15,45 €), un tinto del que apenas se elaboran entre 10.000 y 15.000 botellas al año.

Este tinto sabroso y potente se cría todos los años entre 13 y 15 meses en barricas nuevas. “La uva de esta zona es muy potente y necesita que le den caña, por eso siempre utilizamos barricas nuevas que me ayudan a suavizarla y a criar vinos limpios y francos. Intento catar todos los días para ver en qué momento el vino está listo para embotellar”, nos cuenta Carbajo.

Ese seguimiento diario fue el origen del segundo vino de este proyecto: Sofros El Monaguillo (29,95 €). “Escucho, cato y huelo las barricas todos los días y me voy dando cuenta de cuáles están dando mejor resultado, y las voy marcando con PM”, nos confiesa. Sí, PM son las siglas de ‘puta madre’. Las barricas que más PM tienen las mantiene hasta 24 meses antes de embotellarlas. Suelen ser unas 1.000 o como mucho 2.500 botellas cada año, lo que convierte a Sofros El Monaguillo en la crème de la crème de uno de los viñedos más especiales de la zona además de en un tinto muy exclusivo.

El viaje a Ribera del Duero

Los periplos de este joven enólogo y su socio no se quedan en Zamora. Carbajo, que además de su proyecto personal asesora a otras bodegas (Barcolobo y Bodegas Carmen Rodríguez Méndez por la zona, y Crápula en Jumilla), buscaba idear una fórmula para dar salida a las barricas nuevas que cada año adquiere una vez que ya han hecho su trabajo en Sofros.

Venderlas no salía a cuenta y una barrica con poco más de un año de uso es perfectamente reutilizable (es más, hay vinos que se elaboran en barricas de segundo año para que la madera no tome excesivo protagonismo), y entonces tiró de experiencia y recordó que en sus años como enólogo de la ribereña Pago Carraovejas solía trabajar con madera ya utilizada, ya que “la tempranillo en Ribera del Duero no es tan bestia como la de Toro”.

El siguiente paso fue arrendar un viñedo de cuatro hectáreas en la zona de Pesquera de Duero, una parcela que él ya conocía por su pasado en la zona, y así en 2010 nació Al-Nabiz (14,70 €), que actualmente va por su segunda añada.

Quinta Esencia, que es como se llama el proyecto de estos dos viticultores, es uno de esos secretos de arcano. Elaboran muy pocas botellas pero son muchos los que hablan de ello. Un proyecto mimado y cuidado que merece mucho la pena probar.